Protoinstagram


Hubo un tiempo en que la gente usaba estas cosas: una especie de #instagram hecho en papel y que, además, no podías retocar con filtros. El texto habías de escribirlo a mano en el dorso de la fotografía donde aparecían también tus datos personales sin que antes hubieses de aceptar ningún tipo de condiciones de uso del servicio. Las llamaban #postales porque se enviaban por correo postal y usar #hashtags en ellas era inútil.

Sobre cadenas, virus y memes


En un mundo de información casi infinita sólo hay un recurso escaso: la atención humana. Proliferan los canales de TV, de radio, los periódicos, los blogs y los posts en las redes; pero un ser humano sólo puede procesar un ítem cada vez y, de entre los millones que le rodean, elegirá sólo uno en cada ocasión: aquel que más atraiga su atención. El recurso escaso por antonomasia en la sociedad de la información es, pues, la atención y es por ese recurso escaso por el que se desatan costosísimas guerras mediáticas.

Los medios de comunicación gastan ingentes cantidades de dinero para atraer la atención de la gente -“audiencia” la llaman ellos- y, por eso, pagan millones de euros, por ejemplo, para obtener la exclusiva de retransmisión de los Juegos Olímpicos, porque está demostrado que este acontecimiento es especialmente apto para captar la atención de la audiencia. Podríamos calcular cuanto vale la atención de una persona si dividimos lo pagado por la exclusiva de la retransmisión de los juegos en España entre el número de espectadores que componen la audiencia o, con más precisión aún, si dividimos los ingresos obtenidos entre el número de personas que integran la audiencia.1

Hecha esta introducción -que muy bien pudiera haberme ahorrado- voy al tema que esta mañana ha ocupado durante unos minutos mi atención: las cadenas meméticas de “corta y pega” en las redes sociales, cadenas de “memes memos” que, a pesar de su aparente inanidad, resultan muy interesantes, créanme.

Estoy seguro que este mensaje lo ha leído usted alguna vez en Facebook:

Que pena que esté pasando esto!

Al final tendremos que abandonar Facebook. A demás del video porno, hay un nuevo hacker en Facebook. Sale entre los comentarios de tus contactos una frase ofensiva de tu parte, es realmente fea y aparenta que ha salido de tu perfil. Tu no ves nada, pero tus amigos si lo ven, esto puede ofender y crear malentendidos

Quiero decirles a todos mis contactos que, si les llega algo ofensivo, no he sido yo, ni ha salido de mi

Copiar y pegar (no compartir)

Este tipo de “cadenas” es tan vieja como la humanidad y, sin embargo, todavía sigue demostrándose eficaz para atraer la atención -la carísima atención- de la audiencia, por más que su contenido resulte insensato y en ocasiones risible. Veamos otro clásico de Facebook:

Mejor prevenir qué lamentar. Canal 11 noticias, está hablando acerca del cambio de política de privacidad de Facebook. Siendo el día 29 de Junio del 2016 a las 00:41 Yo NO DOY PERMISO a Facebook para usar mis imágenes, tanto del pasado como del futuro. Con ésta declaración, doy aviso a Facebook qué está estrictamente prohibido divulgar, copiar, distribuir o tomar cualquier otra acción contra mi persona en éste perfil y/o el contenido de éste perfil, ya qué es información privada y confidencial. La violación de la privacidad puede ser castigada por la ley (UUC–1–308–11 308–103). Nota: Facebook ahora es una entidad pública, una nota como ésta. Sí lo prefieres puedes copiar o pegar ésta versión. Si no, publica una declaración por lo menos una vez, de lo contrario estás tácticamente permitiendo el uso de tus fotos, así como de la información contenida en las actualizaciones del estado de tú perfil. No compartas. Tienes qué copiar y pegar. Ahora ya es oficial! Se ha divulgado en los medios de comunicación. Facebook acaba de publicar la entrada de un precio de £5.99. Para mantener la suscripción de tú estado para ser “Private” Si pegas éste mensaje en tu página, el ofrecimiento será libre (Pegar no compartir) Si no mañana, todas tus publicaciones pueden convertirse en datos públicos, incluso los mensajes o fotos qué se han eliminado. Después de todo, no cuesta nada, simplemente copia y pega.

Por qué este tipo de “meme memo” tiene éxito no es cuestión baladí. Tras amenazar al lector con una serie de males, acto seguido le ofrece una fácil forma de prevenirse contra ellos (copiar y pegar el texto) y, así, enfrenta al lector a dos opciones posibles:

La primera opción es comprobar si la amenaza es real y si la legislación invocada existe o es tan sólo un disparate.

La segunda es la más fácil: copiar y pegar el texto y conjurar así la amenaza, sea esta real o no.

El éxito del meme nos ilustra perfectamente sobre una característica tan humana como la ley del mínimo esfuerzo. Enfrentados a la disyuntiva muchos lectores optarán por cortar y pegar el meme pues, al fin y al cabo, resulta menos engorroso cortar y pegar que comprobar su -por otro lado evidente- falsedad.

No desprecien esta estrategia pues está en el fondo de memes exitosísimos. En este ejemplo es fácil descubrir la falsedad de la amenaza, pero, cuando la amenaza no es falsable y es lo suficientemente grave, puede producir memes exitosísimos de los cuales no pondré ejemplos por no herir susceptibilidades.

La eficacia replicativa de esta última cadena citada de memes memos ha sido enorme y la he visto pegada incluso en muros de personas a quienes tengo por muy inteligentes e incluso brillantes, así que bien vale la pena reflexionar sobre el fenómeno.

El “ciclo de vida” de estas cadenas suele ser muy parecido: una vez puesta en circulación una cadena, si la misma alcanza a un número crítico de lectores, su difusión se disparará hasta que, en cierto momento, la audiencia se sature, aparezcan muestras de desagrado cuando no burlas de ella y la cadena comience su marcha hacia el olvido que es la muerte de los memes.

Estas cadenas, también, ilustran la identidad existente entre el ciclo de vida de los memes y de los virus; y no es de extrañar, pues los virus no son sino cadenas de ADN (cadenas información al fin y al cabo) que, para reproducirse (replicarse), necesitan infectar previamente un organismo vivo, justamente igual que estos “memes memos”. Las estrategias que un virus o uno de estos “memes memos” utilizan para replicarse son sintéticamente equiparables y ambos evolucionarán (replicación, herencia y mutación) hasta su forma de máximo éxito replicativo.

Estos “memes memos”, al igual que los virus, nos hacen llevar a cabo conductas que favorecen su difusión tales como cortar y pegar su contenido informacional; un virus, por su parte, nos hará estornudar para facilitar su difusión y eventual replicación… Si el “meme memo” o el “virus” alcanzan a una masa crítica de “huéspedes” la epidemia de memeces o estornudos está asegurada. Afortunadamente los seres vivos disponen de armas defensivas y, tras la infección, inmediatamente comienzan a generar estrategias defensivas.

Uno de los mecanismos más eficaces de defensa contra los virus es la llamada “vacuna”; cuando hemos estado en contacto con un virus desarrollamos anticuerpos que nos protegen de él, de igual modo, el contacto con un “meme memo” poco activo nos protege eficazmente contra ellos (eso está muy visto… ese chiste es viejo… eso se parece a…) y con ello podemos pasar por la vida inmunes a memeces o estornudos.

La identidad información-virus es algo sobre lo que ya escribí hace años, de forma que les remito a aquel post si desean seguir explorando este campo; las distintas estrategias virales y meméticas no caben en este post de forma que aquí dejaré el tema porque hoy, en realidad, yo solamente quería hablar de memes memos y, sobre todo, decirles lo siguiente: 

Que, si no copian y pegan el enlace a este post en twitter y facebook, caerán sobre ustedes y sus familias todo tipo de desgracias económicas, acabarán en la ruina más espantosa y habrán de vivir hasta el fin de sus días de la caridad ajena.

Así que ya lo saben, avisados están.


  1. En 2016 han visto los juegos olímpicos unos 32 millones de personas en España, mientras que en Europa también se producían importantes audiencias. Una estimación exacta de cuántas personas vieron los juegos en Europa no es fácil de hacer rápidamente pero, considerando un porcentaje medio de audiencia del 22% nos arrojaría una cifra cercana a los 111 millones de personas. EuroSport, por su parte, ha pagado por los derechos de los juegos de 2020 y 2024 -incluídos los juegos de invierno- unos 1.300 millones de euros con lo que puede usted deducir con cierta facilidad cuánto está pagando este canal por su atención. Si,además, usted considera que Eurosport venderá la atención así adquirida a sus anunciantes, podrá usted comprobar que su atención cotiza cada vez más cara. ↩︎

Ludwig Boltzmann


Este año se cumple el 110º aniversario de la muerte de Ludwig Boltzmann: el 5 de septiembre de 1906 la menor de sus hijas, Elsa, se lo encontró colgando de una cuerda al entrar en su habitación.

La verdad es que Ludwig no tuvo demasiada suerte en la vida: en un mundo en que los átomos se consideraban poco más que una metáfora útil, Ludwig, se empeñó en trabajar con ellos como si fuesen una realidad genuina sin conseguir a cambio nada más que la oposición —cuando no el desprecio— de sus colegas. Aunque sus tesis eran compartidas por científicos de la talla de James Maxwell (sí, el padre del «Demonio de Maxwell») y Josiah Gibbs la oposición frontal de otros como Wilhelm Ostwald y Ernst Mach en un tiempo en que no existían evidencias físicas de la existencia del átomo acabó con su equilibrio mental y probablemente con su vida.

Y sin embargo Ludwig no se equivocaba, pionero en los estudios de la termodinámica había predicho con notorio acierto —tal y como luego se comprobaría— que el orden en el universo era una magnitud siempre en recesión, afirmación esta que parecía contradecirse con el entorno físico en que vivimos los seres humanos, donde basta con observar la naturaleza y cómo la vida se reproduce y perpetúa para percibir la afirmación de Boltzmann como un sinsentido. Pero no, no se equivocaba, sus estudios le indicaban que el desorden crecía siempre en el universo y la realidad posterior confirmó tales estudios. Por eso, a día de hoy, sobre la tumba vienesa de Boltzmann en Zentralfriedhof y a modo de epitafio  se encuentra grabada la ecuación que él descubrió y que define la entropía

S=k log W

Supongo que, a estas alturas, se preguntarán ustedes qué hace un abogado escribiendo sobre un físico que dedicó su vida a la termodinámica y que descubrió, entre otras cosas, la constante que relaciona la temperatura absoluta y la energía —la constante de Boltzmann—o la entropía.

Bueno, el cómo he llegado hasta aquí es algo difícil de explicar, pero, para responder en corto, debo decir que sin el descubrimiento de Boltzmann —la entropía— no habría sido posible conocer íntimamente a su antagonista —la información— y que, si alguien quiere saber con exactitud que es esto de la sociedad de la información en que vivimos, una de las mejores maneras es empezar conociendo a Boltzmann, un incomprendido que murió hace 110 años. Este post va por él.

Descanse en paz.

Zentralfriedhof_Vienna_-_Boltzmann.JPG

 

Por qué el futuro no nos necesita


Por qué el futuro no nos necesita” es el título de un artículo escrito por Bill Joy (cofundador de Sun Microsystems) para la revista Wired en abril del año 2000. Algunos aspectos éticos de las nuevas tecnologías son analizados en él, sobre todo la aparición de las llamadas máquinas inteligentes, máquinas espirituales, robots y nano-robots, etc y cómo influirán en la humanidad. 

En el propio artículo cita como fuente de inspiración a Raimond Kurzweil (un visionario de las nuevas tecnologías cuyas profecías se han revelado particularmente acertadas) y padre de las ideas sobre la transhumanidad y la posthumanidad.

El artículo se cierra con una larga cita del manifiesto “La sociedad industrial y su futuro” del tristemente famoso Theodore Kaczynski que nos deja sumidos en la reflexión. 

Probablemente uno de esos artículos que pueden ser tratados como hitos de la revolución tecnológica que vivimos.

Puedes leerlo aquí.

  

Melvin Kranzberg: las leyes de la tecnología


  Melvin Kranzberg fue profesor de historia de la tecnología y tuvo una curiosa vida (sobre todo sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial) pero, si por algo es recordado, es por sus “seis leyes de la tecnología” que traduzco aquí, básicamente, para poder consultarlas yo mismo en el futuro. Suenan a broma algunas pero no crean, no crean…

1. La tecnología no es ni buena ni mala; ni neutral.

2. La invención es la madre de la necesidad.

3. La tecnología viene en paquetes, grandes y pequeños.

4. Aunque la tecnología puede ser una cuestión primordial en muchos asuntos públicos, los factores no técnicos son los que  primeros al tomar decisiones políticas en cuestiones tecnológicas.

5. Toda la historis es relevante, pero la historia de la tecnología es la más relevante.

6. La Tecnología es una actividad muy humana y así es también la historia de la tecnología.

Los revolucionarios de la información.

Los revolucionarios de la información.

Cuando en 1968 se estrenó “2001 Una odisea en el espacio” de Stanley Kubrick no recuerdo que nadie se extrañase de sus predicciones, al menos por lo que se refiere a mis amigos de entonces, todos ellos compañeros de colegio, aunque es verdad que tardamos un poco más en verla. Estábamos inmersos en plena carrera espacial (la navidad de ese año nuestra visión del mundo cambiaría con las fotos de la Tierra que tomó desde la Luna la misión Apolo 8) y no nos parecía que fuese en absoluto imposible que en el año 2001 se realizasen los viajes espaciales que se narraban en la película. Tampoco se nos antojaba del todo disparatado que en algún momento del futuro los ordenadores (cerebros electrónicos les llamábamos entonces mis amigos y yo) se rebelasen contra sus creadores y que, al igual que HAL, pudiesen poner en peligro no ya a unos astronautas sino a toda la humanidad, pues no hay que olvidar que vivíamos entonces en plena guerra fría e incidentes como la crisis de los misiles de Cuba estaban muy recientes. Sin embargo, en medio de todas esas predicciones futuristas que se veían en la película, la verdadera revolución tecnológica se les pasó por alto, pues nadie predijo ni sugirió el nacimiento de internet y de la sociedad de la información. Y lo cuerioso es que, en 1968, gran parte de lo que sería internet ya estaba diseñado: La primera descripción documentada acerca de las interacciones sociales que podrían ser propiciadas a través del networking (trabajo en red) está contenida en una serie de memorandos escritos por J.C.R. Licklider, del Massachusetts Institute of Technology, en agosto de 1962, en los cuales Licklider discute sobre su concepto de Galactic Network (Red Galáctica); en 1967 ya se había celebrado la primera conferencia sobre ARPANET; el 20 de octubre de 1969 se estableció la primera red de computadoras entre los nodos situados en el laboratorio de Kleinrocken la UCLA y el laboratorio de Douglas Engelbart en SRI; para entonces al protocolo TCP/IP apenas si le faltaban cuatro años para nacer. Ahora parece increíble pero entonces, toda esa tremenda revolución que marcaría nuestras vidas 30 años después y daría lugar a un cambio social de consecuencias imprevisibles, nos pasaba completamente desapercibida. Y sin embargo, mientras nosotros veíamos a Kubrick, alguien estaba soñando ese cambio y lo llevaba soñando desde hacía muchos años. A menudo mis compañeros me preguntan quiénes son, a mi juicio, los verdaderos revolucionarios de la sociedad de la información, los padres fundadores de esta nueva sociedad en que ya vivimos y que trata de abrirse paso a través de una maraña de leyes y políticos ignaros; y hoy me he decidido a responder usando una de las herramientas más maravillosas que haya podido soñar el ser humano: la Wikipedia. En el texto que les acompaño tienen las biografías en castellano de las personas que considero decisivas para entender la sociedad de la información; no están sus libros y escritos (maldito copyright) y sé que es difícil entender a Norbert Wiener sin leer “The human use of human beings” o a Vannevar Bush sin siquiera conocer su artículo “As we should think”, pero creo que componen una lista bastante completa (discutida y discutible) de los “padres fundadores” de esta nueva sociedad que ellos soñaron mientras nosotros viajábamos a los confines de la galaxia de la mano de Kubrick. Disfrútenla.