Ludwig Boltzmann


Este año se cumple el 110º aniversario de la muerte de Ludwig Boltzmann: el 5 de septiembre de 1906 la menor de sus hijas, Elsa, se lo encontró colgando de una cuerda al entrar en su habitación.

La verdad es que Ludwig no tuvo demasiada suerte en la vida: en un mundo en que los átomos se consideraban poco más que una metáfora útil, Ludwig, se empeñó en trabajar con ellos como si fuesen una realidad genuina sin conseguir a cambio nada más que la oposición —cuando no el desprecio— de sus colegas. Aunque sus tesis eran compartidas por científicos de la talla de James Maxwell (sí, el padre del «Demonio de Maxwell») y Josiah Gibbs la oposición frontal de otros como Wilhelm Ostwald y Ernst Mach en un tiempo en que no existían evidencias físicas de la existencia del átomo acabó con su equilibrio mental y probablemente con su vida.

Y sin embargo Ludwig no se equivocaba, pionero en los estudios de la termodinámica había predicho con notorio acierto —tal y como luego se comprobaría— que el orden en el universo era una magnitud siempre en recesión, afirmación esta que parecía contradecirse con el entorno físico en que vivimos los seres humanos, donde basta con observar la naturaleza y cómo la vida se reproduce y perpetúa para percibir la afirmación de Boltzmann como un sinsentido. Pero no, no se equivocaba, sus estudios le indicaban que el desorden crecía siempre en el universo y la realidad posterior confirmó tales estudios. Por eso, a día de hoy, sobre la tumba vienesa de Boltzmann en Zentralfriedhof y a modo de epitafio  se encuentra grabada la ecuación que él descubrió y que define la entropía

S=k log W

Supongo que, a estas alturas, se preguntarán ustedes qué hace un abogado escribiendo sobre un físico que dedicó su vida a la termodinámica y que descubrió, entre otras cosas, la constante que relaciona la temperatura absoluta y la energía —la constante de Boltzmann—o la entropía.

Bueno, el cómo he llegado hasta aquí es algo difícil de explicar, pero, para responder en corto, debo decir que sin el descubrimiento de Boltzmann —la entropía— no habría sido posible conocer íntimamente a su antagonista —la información— y que, si alguien quiere saber con exactitud que es esto de la sociedad de la información en que vivimos, una de las mejores maneras es empezar conociendo a Boltzmann, un incomprendido que murió hace 110 años. Este post va por él.

Descanse en paz.

Zentralfriedhof_Vienna_-_Boltzmann.JPG

 

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