Melvin Kranzberg: las leyes de la tecnología


  Melvin Kranzberg fue profesor de historia de la tecnología y tuvo una curiosa vida (sobre todo sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial) pero, si por algo es recordado, es por sus “seis leyes de la tecnología” que traduzco aquí, básicamente, para poder consultarlas yo mismo en el futuro. Suenan a broma algunas pero no crean, no crean…

1. La tecnología no es ni buena ni mala; ni neutral.

2. La invención es la madre de la necesidad.

3. La tecnología viene en paquetes, grandes y pequeños.

4. Aunque la tecnología puede ser una cuestión primordial en muchos asuntos públicos, los factores no técnicos son los que  primeros al tomar decisiones políticas en cuestiones tecnológicas.

5. Toda la historis es relevante, pero la historia de la tecnología es la más relevante.

6. La Tecnología es una actividad muy humana y así es también la historia de la tecnología.

Los revolucionarios de la información.

Los revolucionarios de la información.

Cuando en 1968 se estrenó “2001 Una odisea en el espacio” de Stanley Kubrick no recuerdo que nadie se extrañase de sus predicciones, al menos por lo que se refiere a mis amigos de entonces, todos ellos compañeros de colegio, aunque es verdad que tardamos un poco más en verla. Estábamos inmersos en plena carrera espacial (la navidad de ese año nuestra visión del mundo cambiaría con las fotos de la Tierra que tomó desde la Luna la misión Apolo 8) y no nos parecía que fuese en absoluto imposible que en el año 2001 se realizasen los viajes espaciales que se narraban en la película. Tampoco se nos antojaba del todo disparatado que en algún momento del futuro los ordenadores (cerebros electrónicos les llamábamos entonces mis amigos y yo) se rebelasen contra sus creadores y que, al igual que HAL, pudiesen poner en peligro no ya a unos astronautas sino a toda la humanidad, pues no hay que olvidar que vivíamos entonces en plena guerra fría e incidentes como la crisis de los misiles de Cuba estaban muy recientes. Sin embargo, en medio de todas esas predicciones futuristas que se veían en la película, la verdadera revolución tecnológica se les pasó por alto, pues nadie predijo ni sugirió el nacimiento de internet y de la sociedad de la información. Y lo cuerioso es que, en 1968, gran parte de lo que sería internet ya estaba diseñado: La primera descripción documentada acerca de las interacciones sociales que podrían ser propiciadas a través del networking (trabajo en red) está contenida en una serie de memorandos escritos por J.C.R. Licklider, del Massachusetts Institute of Technology, en agosto de 1962, en los cuales Licklider discute sobre su concepto de Galactic Network (Red Galáctica); en 1967 ya se había celebrado la primera conferencia sobre ARPANET; el 20 de octubre de 1969 se estableció la primera red de computadoras entre los nodos situados en el laboratorio de Kleinrocken la UCLA y el laboratorio de Douglas Engelbart en SRI; para entonces al protocolo TCP/IP apenas si le faltaban cuatro años para nacer. Ahora parece increíble pero entonces, toda esa tremenda revolución que marcaría nuestras vidas 30 años después y daría lugar a un cambio social de consecuencias imprevisibles, nos pasaba completamente desapercibida. Y sin embargo, mientras nosotros veíamos a Kubrick, alguien estaba soñando ese cambio y lo llevaba soñando desde hacía muchos años. A menudo mis compañeros me preguntan quiénes son, a mi juicio, los verdaderos revolucionarios de la sociedad de la información, los padres fundadores de esta nueva sociedad en que ya vivimos y que trata de abrirse paso a través de una maraña de leyes y políticos ignaros; y hoy me he decidido a responder usando una de las herramientas más maravillosas que haya podido soñar el ser humano: la Wikipedia. En el texto que les acompaño tienen las biografías en castellano de las personas que considero decisivas para entender la sociedad de la información; no están sus libros y escritos (maldito copyright) y sé que es difícil entender a Norbert Wiener sin leer “The human use of human beings” o a Vannevar Bush sin siquiera conocer su artículo “As we should think”, pero creo que componen una lista bastante completa (discutida y discutible) de los “padres fundadores” de esta nueva sociedad que ellos soñaron mientras nosotros viajábamos a los confines de la galaxia de la mano de Kubrick. Disfrútenla.  

 

El hombre como onda

El hombre como onda

Resulta difícil saber qué es un ser vivo y, por lo mismo, resulta difícil también saber qué es un ser humano.

Si aceptásemos que los seres vivos son poco más que un fugaz triunfo del orden sobre la entropia, un corto pero intenso momento donde la homeostasis vence al desorden, nuestra visión de los seres vivos y del ser humano se convertiría en la percepción de una especie de vórtice donde la materia se va incorporando y se va expulsando hasta crear una fascinante apariencia de individualidad. Algo así como las olas, perfectamente identificables como individualidad pero jamás compuestas de la misma agua.

Quizá esa naturaleza de onda sea nuestra auténtica realidad y esa percepción produce efectos perturbadores sobre la imagen que tenemos de nuestra propia individualidad hasta covertirla en poco menos que una ficción, quizá necesaria pero ficción.

Una concepción informacional de los seres vivos y de las personas parece novedosa pero, bien mirado, probablemente budistas, hinduistas o jainitas estarían muy de acuerdo con ella.

No sé.

Eben Moglen: el precio de la copia


MySQLSi puedo proporcionar todos los bienes de valor intelectual o esté-
tico a todo el mundo por el mismo precio que puedo proporcionar a cualquiera la primera copia de estos trabajos, ¿por qué es moral excluir a cualquiera de cualquier cosa? Si se puede alimentar a toda la población del planeta tierra con el coste de hornear una barra de pan y apretar un botón, ¿qué fuerza moral tendría cobrar más por el pan de lo que algunos podrían permitirse pagar por él?

(Impartida en el seno de la IV Conferencia Anual sobre Ley y Tecnología, Universidad de Portland, Maine (EE.UU.). El texto original se halla en la página web personal del profesor Moglen: http://moglen.law.columbia.edu/publications/maine-speech.html. Fecha de consulta: 6 de mayo de 2014)

La cuarta generación de derechos humanos

La cuarta generación de derechos humanos

El 4 de septiembre de 2006 el diario “The Jakarta Post” publicó un artículo de opinión firmado por un tal Mohamad Mova Al ‘Afghani, que lo firmaba como “lawyer, lecturer and DAAD scholar in Goettingen, Germany” que pronto alcanzó elevadas dosis de popularidad. El artículo se llamaba “La cuarta generación de derechos humanos” y las ideas que en él se contienen me han rondado la cabeza durante bastantes años. Hoy me he vuelto a encontrar con ese post (al que yo llamo impropiamente “The Jakarta Post”) y no me resisto a tratar de traducirles una parte del mismo. Dice así:

“El ser humano ha tenido bastante éxito a la hora de conceptualizar los derechos humanos, pudiendo clasificar los mismos en tres generaciones diferentes.

La primera generación trata primcipalmente de derechos “negativos” (v.gr. el derecho a no ser sometido a represión) tales como la libertad religiosa, libertad de expresión y el derecho a un juicio justo.

La segunda generación de derechos humanos tiene que ver con derechos positivos (v.gr. el derecho a recibir algo de otros) como por ejemplo el derecho al empleo, a la vivienda o a la salud.

Estos derechos, nacidos tras la segunda guerra mundial se incardinan en el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles, Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR en inglés).

La tercera generación de derechos tiene mayoritariamente carácter medioambiental (v.gr. el desarrollo sostenible) y los podemos encontrar en forma de declaraciones vagamente obligatorias como las de Río o Estocolmo.

La civilización actual se encuentra en los albores de la era del conocimiento, una era en que se supone que las poblaciones ya no trabajan tanto en la agricultura o la industria sino en la producción de conocimiento. Contrariamente a la agricultura o la industria, conectadas al medio ambiente, este nuevo tipo de producción sólo se halla vagamente conectada con las condiciones medioambientales pues solo maneja y produce una cosa: información.

Los seres vivos no son más que códigos genéticos y los materiales no son más que una serie de estructuras atómicas. En la era del conocimiento la realidad no es distinta de la información misma.

Uno de los principales problemas en esta era del conocimiento es la forma en la que se está gestionando la información por el ordenamiento jurídico. El término que usa el ordenamiento es el de “Propiedad Intelectual” lo que en sí mismo es una falacia pues anuda la información a la propiedad cuando las características de la información son sensiblemente diferentes del resto de propiedades o “bienes”.

La primera diferencia tiene que ver con la escasez. Los bienes son valiosos porque son escasos y una vez consumidos carecen de valor. La información sin embargo es abundante. Los científicos usan la información de sus predecesores para crear nuevas teorías y los autores se apoyan en obras de escritores anteriores para escribir nuevos libros.

Por eso, si la información alcanza la esfera pública (es “consumida”) se multiplica y no decrece.

La tercera diferencia tiene que ver con la divisibilidad. Los bienes pueden ser divididos entre la gente pero la información no.

La cuarta diferencia es la multiplicabilidad. “La información quiere ser libre”. La teoría memética señala que las ideas infectan los cerebros como los virus propagándose por sí mismas en el organismo. Esta es la razón por la que la Inquisición y las quemas de libros fracasaron tratando de detener la propagación de las ideas. La propiedad de los bienes tradicionales, en cambio, no se multiplica por sí sola.

(…)

La cuestión va más allá, ¿tiene una persona derecho a tomar, modificar y reproducir información disponible en el ámbito público? Si conozco un método patentado para curar el SIDA ¿tengo derecho a divulgar esa información en la red? La respuesta debería ser “SÍ”. El intercambio de información es una forma de derecho humano, una forma de “derecho negativo”.

Paralelamente con los argumentos expuestos, algunos expertos prevén la emergencia de una “economía de la abundancia”, en la cual la competición por los recursos devendrá obsoleta, algo que contradice la percepción malthusiana tradicional.

Desafortunadamente el derecho a la información no ha sido objeto de ayención en los países en desarrollo dado que aún están ocupados con la primera generación de derechos humanos.

Se teme que para cuando la libertad de expresión, los problemas de género, la libertad religiosa y otros derechos estén garantizados en los países en desarrollo, aparecerá una brecha en materia de información debido a la falta de tecnología de la información y al sistema legal coercitivo actual.

In developed countries, some people have concluded that the overprotection granted by laws jeopardizes the free market. Expensive fees for IP registration and the likelihood of disputes, accompanied by its lousy enforcement, illustrate the infectivity and inefficiency of the current system.
En los países desarrollados, algunas personas sostienen que la sobreprotección que ahora otorgan las leyes compromete el mercado libre. Las elevadas tasas para registrar la propiedad intelectual y el aumento de litigios acompañada por su lamentable forma de hacer eficaces las leyes, ilustran la ineficacia del sistema actual.

Ampliar la protección de la propiedad intelectual ha sido calificado también como una pura búsqueda de rentas dado que el valor real del conocimiento protegido desaparece o se reduce. Si estos movimientos y nuevas formas de pensar logran algún tipo de reconocimiento o sanción en algún tipo de instrumento internacional formarán la cuarta generación de derechos humanos.”

¿Todo es información?

¿Todo es información?

En otro post de este blog ya hablamos sobre “La afirmación de Bekenstein” y cada vez más parece afianzarse la percepción ya enunciada de que todo en el universo es información. El profesor Vlatko Vedral (Oxford) sostiene en su obra que el universo no estaría compuesto de materia ni de energía sino de información. Lo vemos en este video simplificadamente.

La larga estela (Chris Andersson)


Disco_de_ViniloSorprendentemente ha habido pocos estudios serios acerca de cual debería ser el precio justo para la descarga de música. La razón principal para ello es que, a día de hoy, los precios no se están fijando de acuerdo a las leyes de mercado sino en base al semi-cartel de las productoras. Las discográficas suelen cargar un precio a nivel de mayoristas de 65 centavos por canción, dejando poco margen a los distribuidores para experimentos novedosos. http://babalum.wordpress.com/2006/10/12/la-larga-estela-el-fin-de-pareto/